La casa · Callao
Aquí la sesión completa entra en el cronómetro
Hablar, escuchar y responder aparecen la primera noche. Nadie espera horas de teoría para sentarse en la ronda.
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El descanso entre rondas, cuando se sigue discutiendo lejos de la mesa
De dónde viene este salón
OfiLabClean nació de un grupo de entrenamiento que se reunía en Callao y mezclaba estudiantes de pregrado con gente que ya trabajaba. Quedó claro muy pronto que la sesión corta les servía a los dos lados: a quien tenía una tesis que defender y a quien necesitaba ordenar su intervención en una reunión.
El grupo se volvió escuela cuando tuvo calendario fijo, material propio y una ruta diseñada desde la primera hasta la última sesión. Elegimos la sede de Avenida Oscar Benavides 4929 porque se llega hasta ella en bus y a pie desde buena parte de la ciudad.
La casa se llama así por la conversación que se pone a prueba: dos posiciones frente a frente. Esa escena reaparece en cada sesión y es el asunto de los cursos.
Cómo se decide el formato de la sesión
Argumentar se aprende en el uso, y el uso pide tiempo frente al grupo. Por eso la sesión gira alrededor de las intervenciones y no del ejemplo de quien la conduce.
Practicar solo el propio discurso lleva a girar sobre los mismos argumentos, ajeno a lo que dijo el otro. La escucha se trabaja desde la primera noche, con su ejercicio y sus minutos en el reloj.
No prometemos resultados inmediatos. La claridad y el razonar bajo presión llegan repitiendo, y la extensión de los cursos se calculó así.
Quién dirige cada ronda
Paula Falcón
Estructura del programa
Filósofa con diez años dedicados a la lógica y a la lectura de argumentos. Escribió los armazones que Primeras Intervenciones utiliza semana a semana.
Teodoro Aguirre
Grupos armados en la empresa
Viene del teatro. Está al frente de Moderar Grupos Pequeños y de una parte de Análisis de la Objeción, con la mirada puesta en cuánto pesa cada palabra ante un grupo.
Julia Bazán
Temas y mesa de debate
Trabaja sobre formatos parlamentarios y competencias universitarias. Responde por el cuaderno de temas de Análisis de la Objeción y por las rondas de Primeras Intervenciones.
Seis normas que valen para todos los cursos
- Los cupos tienen un tope fijo
- Los grupos abiertos llegan hasta once inscritos. Ese número es el que hace que cada persona hable en cada sesión.
- La grabadora queda prendida
- Toda intervención se registra y va a manos de quien la hizo, con una guía para reescucharla tranquilo en casa.
- Impresos hechos a la medida
- El cuaderno se escribe para cada curso, en su formato y su orden. Nada de material comprado ya armado.
- Se comenta antes de cerrar la sesión
- La devolución ocurre esa misma noche y habla de lo que dijo cada uno: la frase exacta, el ejemplo, el instante en que el argumento se aflojó.
- La grabación queda con quien habló
- Cada quien se lleva su grabación. No termina en piezas publicitarias ni pasa a otros sin que la persona lo autorice.
- Revisión del material al final de cada ciclo
- Cuando el ciclo termina, el contenido se revisa. Lo que cambia lo deciden los comentarios de los participantes y las grabaciones.
Qué entendemos por debate
Un formato acordado es la vía más corta al pensamiento crítico. La verificación llega enseguida: alguien habló y dispones de dos minutos para contestar.
El curso descansa en tres apoyos: ordenar la intervención, escuchar bien y notar un razonamiento mal sujeto. Ninguno funciona aislado. El discurso pulido sin escucha no responde a nada, y ver solo la falla del otro es formarse a medias.
La meta no es ganar la ronda. La sesión sirve para entrenar, no para vencer a alguien. Quien reconoce un punto del contrario gana crédito en vez de perderlo.
Estar en Callao nos deja cerca de quienes estudian y trabajan en la zona. Como la mayoría de los alumnos combina el trabajo o la universidad, diseñamos horarios y formatos alrededor de esas rutinas.
¿Vemos los cursos en detalle?
Un mensaje basta: contamos cómo se desarrolla la sesión y ayudamos a decidir por dónde partir.
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